sábado, 15 de septiembre de 2012

Estuvimos en: El Cerco de Artajona - Navarra


En el transcurso de la Semana Senta del año 2011 tuvimos el placer de realizar un viaje a La Rioja y Navarra con nuestros amigos Raquel y Julio. Uno de tantos lugares que visitamos y que queremos recordar ahora fue El Cerco de Artajona: se trata de un conjunto amurallado medieval del siglo XI que en origen tenía 14 torreones almenados y que actualmente se conservan 9, unidos por la muralla del siglo XII y coronado por la iglesia-fortaleza de San Saturnino del siglo XIII.

Donado en 1084 por el obispo de Pamplona a una comunidad de canónigos de Toulouse (Francia), disfrutó de gran prosperidad hasta el siglo XVI en que se disolvió el priorato de Artajona.

El lugar ha sido, a lo largo de los siglos, anhelado por reyes, señores y clérigos, lo que provocó numerosas luchas que hicieron necesarias varias reconstrucciones de la fortaleza, especialmente durante el reinado de Carlos II el Malo (XIV).


Todo el conjunto protege a la iglesia-fortaleza de San Saturnino, que servía de campanario y punto de vigía. Construida en el siglo XIII sobre las ruinas de un templo románico, formó parte de la defensa del conjunto, y así lo evidencian sus robustos muros y contrafuertes, el paso de ronda sobre la bóveda de la nave que sirvió de calabozo, el pozo de agua, el uso que hicieron de la sacristía como cárcel y la torre prismática del siglo XIV utilizada como puesto de guardia en el siglo XV.


En ella destaca su monumental portada gótica de finales del siglo XIII; doce arquivoltas ricamente decoradas enmarcan el tímpano en el que están talladas las imágenes del martirio de San Saturnino y de la reina Juana de Navarra y su esposo Felipe el Hermoso. En su interior se puede contemplar un retablo gótico realizado de 1505 a 1515, con una talla sedente de San Saturnino, una talla gótica de la Virgen con el Niño y un calvario de estilo gótico hispano-flamenco, con pinturas y abundantes oros.
Otra pieza curiosa es el aljibe medieval, recientemente encontrado en el lado norte de la iglesia.


El proceso de restauración, que ha durado desde el año 2003 hasta el 2009, ha supuesto el colofón a una serie de labores llevadas a cabo desde los años 70 para poner fin al peligro de ruina que presentaba.
Recorrer este fantástico lugar hace a uno trasladarse fácilmente con su imaginación a la Edad Media. Aquí se rodaron en 1976 varias escenas de la película "Robin y Marian", protagonizada por Sean Connery y Audrey Hepburn.


Durante un fin de semana de Agosto, Artajona vuelve a recordar su época más emblemática con la fiesta llamada "Encuentros con la Historia" (van por la 12 edición): Por sus calles, engalanadas para la ocasión con pendones y estandartes, desfilan cruzados, frailes, juglares, damas y caballeros, y además se reviven alguno de los episodios históricos más importantes de la villa, como la guerra civil entre los agramonteses y beaumonteses. Tampoco faltan las visitas guiadas, la música o un mercado medieval.


Finalmente, había llegado el momento de continuar nuestra ruta y despedirnos de este maravilloso lugar. Quizás algún día volvamos a este imponente recinto amurallado, pues en él pudimos ver una estupenda casa rural situada en el corazón del recinto. Y así reanudamos nuestra marcha para continuar disfrutando de aquellas estupendas vacaciones.


domingo, 15 de julio de 2012

Estuvimos en: Real Monasterio de Santo Tomás - Ávila

La lectura de la biografía de Isabel La Católica me está encantando y no podía dejar pasar la ocasión para visitar con Silvia la ciudad de Ávila, con objeto de poder conocer con más detalle el Real Monasterio de Santo Tomás, donde se encuentra el sepulcro del Príncipe Don Juan, el que fuera primer y único hijo varón de los Reyes Católicos, llamado a ser el heredero de Castilla y Aragón, pero al que la enfermedad de la viruela se lo llevó de la vida terrenal a la temprana edad de 19 años.


El Monasterio de estilo gótico, se fundó en 1480 con el favor del tesorero de los Reyes Católicos, Hernán Núñez de Arnalte, quien otorgó poder a favor de su esposa, María Dávila, y de fray Tomás de Torquemada para que actuasen en su nombre para la fundación de un convento de dominicos en Ávila en honor de Santo Tomás de Aquino.

En 1482, bajo la dirección de Martín de Solórzano comenzaron las obras, que duraron hasta 1493, con donativos dispuestos por Don Hernán, y otros otorgados por los Reyes Católicos, quienes eligieron el nuevo convento para residencia de verano y enterramiento del heredero de la corona, en el sepulcro realizado años después (1510) por Domenico Fancelli, por encargo de Fernando el Católico.

La fachada de la iglesia se distingue por su inmensa portada dibujada por un gran arco escarzano y dos manchones. Estos forman una "H", letra inicial de Hispanidad. Las bolas que corren a lo largo de los manchones abundan en todo el edificio. Además, podemos ver diez estatuas del arte burgalés de Gil de Siloé y Diego de la Cruz, bajo doseles y pináculos. Las más cercanas a la puerta representan la Anunciación. En la mitad de la fachada se sitúa un gran rosetón que da luz al coro y la iglesia y un poco más arriba, el escudo de los Reyes Católicos sostenido por un águila.

El Monasterio también fue empleado como tribunal de la Inquisición. Sus estancias albergaron los últimos años de fray Tomás de Torquemada, hasta su fallecimiento ocurrido el 16 de septiembre de 1498. También fue casa de estudio y posteriormente universidad.

Una vez accedes a su interior, no deja de sorprender el coro, por su gran tamaño y su magnífica sillería. Ésta se compone de cuarenta y cinco sillas en la parte superior y treinta y cuatro en la parte inferior. Este conjunto de sillas en nogal es de estilo gótico flamígero.


Fue realizado por Martín Sánchez de Valladolid, quién realizó también la sillería de la Cartuja de Miraflores en Burgos (donde se encuentran los sepulcros de los reyes Juan II e Isabel de Portugal, padres de Isabel La Católica, así como también el sepulcro de su hermano el infante Alfonso de Castilla).

Todos los tableros de los respaldos están cubiertos de trazados geométricos y de figuras de plantas o animales fantásticos, pero con tal variedad que no hay dos iguales. El símbolo de los Reyes Católicos, el yugo y las flechas, está también muy representado, además de la granada.

La nave principal tiene unas medidas de 53 metros de largo por 10,50 de ancho y el crucero mide 28,80 metros de largo por 10,30 de ancho. Es pues una joya de la arquitectura flamígera. El crucero, delimitado por cuatro columnas, semejando ramas de palmera, forma un joyero para el sepulcro del Infante Don Juan.


El retablo mayor, realizado por Pedro Berruguete (1440-1504), es la obra más importante de la iglesia junto con el sepulcro del Infante Don Juan. Es una de las joyas de Pedro Berruguete, que realizó también una parte del retablo mayor de la Catedral de Ávila. Fue empezado en 1494, un año después del final de la construcción del monasterio. Diecinueve pinturas están colocadas en esta magnífica obra de estilo gótico de 21 metros de alto. El retablo está estructurado en tres partes, que contienen cinco grandes tablas relativas a diversos episodios de la vida de Santo Tomás de Aquino, todas de una calidad excepcional.

En las ocho capillas podemos encontrar esculturas como el sepulcro de los Dávila, que fueron los encargados por los Reyes Católicos del cuidado y educación del Príncipe Don Juan. Aunque destaca sobremanera la Capilla del Cristo de las Angustias o de la Agonía, donde se encuentra el confesionario de Santa Teresa, y donde se relata que ella tuvo una visión el 15 de agosto de 1561.


Especial mención también a la capilla donde se representan a Domingo de Guzmán y Francisco de Asís, atribuido al escultor e imaginero vallisoletano Luis Salvador Carmona (1709-1767), autor entre otros de la imágen de Nuestro padre Jesús Nazareno de Estepa, del cual ya hablé en artículos anteriores de este blog.

Sepulcro del Infante Don Juan. Es obra de Doménico di Alessandro Fancelli. Fue esculpido en Génova en los años 1511-1512 y luego colocado en la iglesia del monasterio. Doménico Fancelli se inspiró en el sepulcro de los Reyes Católicos (capilla real de Granada) y en el arte italiano (bronce del Papa Sixto IV en el Vaticano, realizado por Pollaiuolo).

El príncipe, vestido de guerrero, reposa con actitud serena y muestra unos rasgos jóvenes y bellos. Los pliegues del manto son de una gran perfección. A los pies una inscripción recuerda las cualidades del príncipe y lamenta su muerte prematura. El sepulcro está adornado con virtudes, alegorías y santos. Varios de los magníficos relieves fueron mutilados durante la guerra de la independencia en 1809. Además hay unos guanteletes a los lados del infante, lo que indica que no murió en batalla.


Pero merece la pena ahondar un momento en la historia del Príncipe Don Juan. Como ya he indicado, se trataba del único hijo varón de los Reyes Católicos, y que falleció prematuramente antes de llegar al trono. Su madre quiso dejar en su testamento un sarcófago de mármol para su hijo.

Nacido en Sevilla, el 30 de junio de 1478, durante una estancia de los Reyes Católicos en los Reales Alcázares de Sevilla, mientras preparaban una de las fases de la Guerra de Granada. El propio rey Fernando, que se encontraba en esos momentos sitiando la fortaleza de Castronuño, abandonó su labor militar para conocer a su heredero.


Los Reyes Católicos dispusieron para su hijo una educación completa, muy del gusto humanista de la época, tan versada en las letras como en las armas.

La privilegiada situación de don Juan de Aragón y Castilla en la descendencia regia hizo que, desde su nacimiento, los planes políticos de los Reyes Católicos tuviesen especial consideración hacia su figura. Así, en el marco de las castellanas Cortes de Toledo (1480), fue investido con el título de Príncipe de Asturias, para legitimar su posición de heredero del reino castellano; poco tiempo más tarde, Fernando el Católico consiguió que don Juan fuera jurado como heredero de Aragón por los estamentos reunidos en las Cortes de Tarazona (1484).

Y llegó el día de su boda real. Con casi 19 años se casó en abril de 1497 en la catedral de Burgos con la archiduquesa Margarita de Austria, hija del rey de romanos Maximiliano I de Habsburgo y de la duquesa María de Borgoña, pero de este matrimonio solamente nació una hija que murió en el parto.

Después de las bodas, los recién casados partieron hacia la corte principesca de Almazán, donde pasaron la primavera. Poco más tarde, el matrimonio y su séquito se trasladaron a Medina del Campo para pasar el verano, donde el príncipe Juan enfermó de viruela, lo que obligó a guardar reposo a la comitiva hasta septiembre. Aprovechando una ligera mejoría en la salud del príncipe, la corte se trasladó hacia Salamanca, donde la ciudad les obsequió con unas magníficas fiestas, celebradas en el palacio de Fray Diego de Deza. Sin embargo, a los pocos días, el príncipe Juan sufrió un ataque acompañado de violentas fiebres de las que nunca se recuperaría, y que a la postre fueron la causa de su fallecimiento, el 4 de octubre de 1497, seis meses después de la boda con la princesa Margarita.

Fue inicialmente sepultado en la capilla mayor de la catedral de Salamanca, aunque posteriormente los Reyes Católicos ordenaron el traslado del cadáver al actual monasterio; fue tal la desgracia del fallecimiento del príncipe que el luto oficial duró cuarenta días.


Desde hace años se sabe que el sepulcro está vacío. Los restos del principe desaparecieron en algún saqueo de guerra.

El epitafio del sepulcro dice lo siguiente:

Juan, Príncipe de las Españas, de virtudes y ciencia lleno, verdadero cristiano, muy amado de sus padres y de su patria, en pocos años realizó muchas obras buenas con prudencia y virtud. Descansa en este túmulo mandado hacer por su óptimo y piadoso padre Fernando, rey invicto y defensor de la Iglesia. Su madre, la Reina Isabel, purísima y depósito de todas las virtudes, mandó por testamento se hiciese tal. Vivió diez y nueve años y murio en 1497.

Por último, también cabe destacar los tres claustros que conserva el Real Monasterio:


Claustro del Noviciado. De estilo toscano, es el primero y más antiguo de los tres claustros. Sus pequeñas dimensiones (12,70 x 14,40 metros) y su falta de ornamentación le da una gran sobriedad. Tiene dos pisos desiguales, en granito, de 20 arcos y 20 columnas sin basamento y de sección octogonal, mientras que en el piso superior, los arcos son escarzano y de amplias circunferencias.
El detalle mas original de este claustro es el pozo, que en lugar de estar en el centro del patio, se encuentra en un lateral.

Claustro del Silencio. Llamado también de los Difuntos porque los frailes eran antes enterrados aquí. Tiene unas medidas de 19,40 por 20,90 metros y tiene dos plantas. Consta de 18 arcos, con dos puertas de acceso en su parte interior, y de 38 arcos polilobulados en su parte superior.

Destaca la bóveda de crucería, claramente de estilo gótico. Los adornos que decoran la bóveda son casi en su totalidad de 1935. Los capiteles que ornamentan la parte inferior del claustro y que sostienen las pilastras son distintos. Los muros del interior permiten contemplar un total de siete puertas que comunican con distintas dependencias, todas ellas con arcos y estructuras diferentes. El claustro cuenta también con un rincón recoleto donde los religiosos de lavaban las manos antes de pasar al refectorio.

Arriba, en el exterior del claustro, los lienzos que se ven están ornamentados a base de yugos y flechas (símbolos de los Reyes Católicos), del escudo de los dominicos y de la flor de lis. Las ataduras de los yugos y las flechas, así como los ramilletes de flores, son todos distintos. Por un friso corren ramas de granadas semiabiertas.



Claustro de los Reyes. Se llama así porque era la zona destinada al Palacio de Verano de los Reyes Católicos. Es muy amplio y luminoso. Lo forman 40 arcos por su parte inferior y 56 en la superior. Al lado del Claustro del Silencio, carece casi de ornamentación, a no ser las bolas que rodean los arcos inferiores, algo propio, por otra parte, de monumentos abulenses. De ahí su nombre: Perlado abulense.

Según las últimas investigaciones, el tercer claustro no habría sido construido por los Reyes Católicos, sino por Carlos V. En el ala sur de este claustro se hallan las aulas, ya remodeladas, de la desaparecida Universidad de Santo Tomás de Ávila, establecida aquí a mediados del siglo XVI y clausurada en el siglo XIX.

Y así dimos por finalizada nuestra visita a este insigne lugar cargado de historia (todas las fotos aquí publicadas están realizadas por nosotros).

domingo, 27 de mayo de 2012

Estuvimos en: Madrid y Sevilla viendo al Betis

El Real Betis se mantiene en Primera División !!


La temporada 2011-2012 ha terminado con el Real Madrid como campeón de Liga y el Barcelona como campeón de Copa, pero lo más importante es que nuestro humilde Real Betis Balompié ha logrado mantener la categoría después de su vuelta a la élite de la competición española.
Finalmente ha terminado en el 13º puesto, con 47 puntos conseguidos (13 partidos ganados, 8 empatados y 17 perdidos).
Además, tuvimos la oportunidad de verlo en directo en dos cruciales partidos: ante el Atlético de Madrid, en el estadio Vicente Calderón (domingo 18 diciembre a las 12:00h.) y ante el Villarreal, en el estadio Benito Villamarín (sábado 7 abril a las 22:00h.). Y sendos partidos terminaron con victoria bética.


Al partido contra el Atlético de Madrid asistimos con 2 carnets de socios atléticos que nos prestó Mario, el primo de Silvia. Fue una mañana de diciembre con bastante frío, en el que el Betis se impuso al equipo colchonero por un resultado de 0-2, con goles de Pozuelo (minuto 54) y Santa Cruz (minuto 91).



Fue una victoria fundamental para el Betis, pues le permitía salir de una mala racha de resultados en los últimos partidos disputados. No le fue también a Gregorio Manzano, técnico del Atlético de Madrid, que tras ésta derrota fue destituido de su cargo. En el estadio hubo muchos seguidores del Betis, como se puede ver en la foto de arriba: al fondo, la gran hinchada de béticos que no pararon de animar durante los 90 minutos del partido.


No sería hasta el puente de Semana Santa cuando pudimos volver a ver de nuevo al Betis en directo, ésta vez en su propio estadio, ante el Villarreal, un rival directo en la lucha del descenso, y que desafortunadamente para la escuadra de Castellón, finalmente terminó descendiendo a segunda división contra todo pronóstico, pues había empezado la liga jugando la Champions League, pero el fútbol a veces tiene estas sorpresas.

El partido no pudo ir mejor para los intereses béticos; a pesar de un inicio de partido con muchas impresiciones, el Betis tuvo la fortuna de estar muy acertado de cara a puerta, y terminó ganando el partido por un contundente resultado de 3-1, con goles de Santa Cruz (minuto 34), Rubén Castro (minuto 37) y Beñat (minuto 59). El gol de la honra para el Villarreal fue obra de Marco Rubén (minuto 94).
Silvia se lo pasó en grande y estuvo animando al Betis durante todo el encuentro.



Esta victoria daba casi por hecha la salvación definitiva del Betis, un logro importantísimo para el club, a pesar de la grave crisis financiera que atraviesa el equipo por la pésima gestión en años pasados.
Aún así, los béticos hemos disfrutado a tope de una apasionada liga y hemos visto recompensado el trabajo del equipo con el debut del centrocampista Beñat en la selección española ante un amistoso contra Serbia en partido de preparación para la Eurocopa 2012. Y no me puedo olvidar de destacar a otro gran jugador bético como es Rubén Castro, que ha terminado la liga con 16 goles anotados.

domingo, 20 de mayo de 2012

Estuvimos en: Villa de Riaza


En el transcurso del mes de octubre del año 2011, tuvimos el placer de pasar un agradable día en la villa de Riaza (Segovia), acompañados de nuestros amigos Raquel, Julio, Begoña y Rafa. Por la mañana dimos un pequeño paseo para conocer su casco histórico.


Un poco de historia

Los orígenes de la villa datan del reinado de Alfonso VI, quien con la conquista de Toledo (año 1085) ordena la repoblación de Salamanca, Ávila, Segovia, Cuellar, Sepúlveda con objeto de favorecer la integración de las tierras recién conquistadas a los musulmanes. En el año 1139 el rey Alfonso VII dona al obispo de Segovia "una aldea de herreros situada entre Fresno y Sepúlveda" (la futura Riaza), pasando a ser un lugar de dominio eclesiástico.

Pero no es hasta el año 1235 cuando encontramos la denominación de Riaza como tal, en la pesquisa hecha por Gonzalo Abad (Alcalde del rey Fernando III) con motivo de las disputas entre Sepúlveda y Fresno por asuntos de montes y pastos.

Desde 1139 a 1430 la aldea, que se convertirá en villa, sigue siendo señorío eclesiástico, pero en esta fecha Juan II compra Riaza al obispo de Segovia, don Juan de Tordesillas. Solo dos meses estuvo Riaza en poder de Juan II, pues el 28 de agosto de ese mismo año, el rey traspasó la Villa al condestable don Álvaro de Luna por la misma cantidad de dinero que a él le había costado. Durante la época en que perteneció al condestable, aquella gozó de grandes privilegios legales en lo que respecta a los aprovechamientos naturales de la sierra. Pero en 1453 el rey Juan II, cansado de la soberanía de su antiguo condestable, ordena el ingreso de aquel en prisión y su procesamiento, siendo don Álvaro ejecutado el 5 de Julio en Valladolid, con 63 años y todas sus propiedades fueron confiscadas. Su hijo, don Juan de Luna, conservó, entre otras propiedades, Riaza, Castilnovo y el condado de San Esteban, cedidas anteriormente por su padre.

En 1470 pertenecía la Villa a los marqueses de Villena, tras casar don Juan de Luna con una hija de estos. A finales del siglo XV y principios del XVI era dueña la duquesa doña María de Velasco. En 1527 era señor de Riaza don Diego de Cárdenas, Adelantado Mayor del Reino de Granada, que tuvo el señorío en usufructo hasta 1536, momento en el que pasa a manos del duque de Maqueda. Perteneció más tarde a los duques de Arcos, y a los marqueses de Altamira desde 1780 hasta el 6 de agosto de 1811, fecha en que las Cortes de Cádiz abolieron los señoríos (en virtud de la Constitución de 19 de marzo de 1812, "La Pepa") incorporando estos a la Nación.

Durante la Edad Media y principios del siglo XIX se sucedieron las disputas con Sepúlveda por el aprovechamiento de los bosques, pastos y aguas, hasta que en 1844 el gobernador civil de Segovia ordenó la división de los bienes de la Comunidad que ambos pueblos formaban, mediando en esta división Fresno. La división no se llevó a término hasta los años 20 del siglo pasado.


Plaza Mayor. Su aspecto actual data del año 1873, cuando se explanó el ruedo que tiene forma de elipse. En su centro estuvo colocado el "rollo jurisdiccional" (o "picota") que era una columna de piedra, sobre unas gradas, que solían poseer aquellos municipios que gozaban de plena jurisdicción. Hasta que los rollos jurisdiccionales fueron suspendidos por decreto de las Cortes de Cádiz de 1812 (desapareció de la plaza a principios del siglo XIX), era el emblema que acreditaba la categoría de villa, simbolizando el poder que el señor feudal tenía para administrar justicia sobre sus vasallos.
Las casas de la plaza, típicas casas riazanas, algunas de ellas con fachadas blasonadas, construidas la mayoría en el siglo XVIII, tienen la particularidad de poseer soportales apoyados en columnas de piedra o de madera, que servían de abrigo para las gentes en días inclementes, siendo el lugar en el que se comerciaba los lunes de mercado.
El conjunto formado por la plaza, el Ayuntamiento y las calles aledañas forma parte de los Bienes de Interés Cultural desde que el 8 de diciembre de 1970 se lo nombrara Conjunto Histórico Artístico.


Ayuntamiento. Ante el ruinoso estado que, a principios del siglo XVIII, presentaban las antiguas casas del cabildo, en 1723 y a propuesta del cabildo riazano, el duque de Arcos aprueba la edificación de un sobrio edificio que se utilizará como casa de ayuntamiento con todos los espacios necesarios para su eficaz uso (así como una cárcel). Por dichos motivos, en febrero de 1727 en la fachada del consistorio se hacen figurar dos escudos: el de la villa de Riaza, que representa una trucha sobre las ondas del cauce fluvial y arriba el cielo, y el del duque de Arcos (a la sazón, señor de la Villa), que se lo costeó de su pecunio(en la actualidad se conserva el escudo de la Villa, pero no el del Duque, sustituido por una placa pétrea en la que reza "Plaza Mayor").
Destaca también la construcción de la torre campanario que corona el edificio, realizada en hierro forjado e instalada con un reloj, adquirido en Madrid, en el año 1895.

Iglesia parroquial Nuestra Señora del Manto. Situada en la parte trasera del Ayuntamiento, se trata de un impresionante conjunto renacentista de finales del siglo XV y mediados del XVI, con planta rectangular de cruz latina, ábside, dos capillas (anexionadas con posterioridad a la edificación del conjunto), torre campanario, sacristía y baptisterio. En su interior destaca el altar mayor, orientado al este (hacia Roma, cabeza de la cristiandad) presidido por el Retablo Mayor, de manufactura barroca, traído a esta iglesia desde el monasterio jerónimo de Nuestra Señora de la Armedilla, en Cogeces del Monte (Valladolid) en 1823. También en su interior se puede visitar el Museo de Arte Sacro.


Me llamó especialmene la atención la escultura de La Piedad, situada en la Capilla de Los Hidalgos, una bella talla de madera policromada, fechada en el siglo XVII y de autor desconocido (hay quien se la ha atribuido a Gregorio Fernández, el imaginero vallisoletano del barroco).



Después de unas cañas bien tomadas en la terraza de un bar, y recomendados por Begoña y Rafa, nos fuimos a comer a un restaurante situado en la Plaza Mayor, donde pasamos una estupenda velada mientras reponíamos fuerzas.


Posteriormente, proseguimos nuestro paseo por la villa y esta vez tuvimos que cojer los coches, ya que Begoña y Rafa, expertos conocedores de la zona, nos llevaron al paraje recreativo de Hontanares, situado a 4,5 kilómetros de Riaza y donde pudimos disfrutar de unas excelentes vistas desde su mirador de Peñas Llanas, a unos 1.400 metros de altitud.


Y precisamente en este paraje se levanta la ermita actual de la Virgen de Hontanares, cuya construcción data del año 1606. En el interior del templo cabe destacar el retablo mayor, muy sencillo. Está presidido por la imagen de Nuestra Señora de Hontanares, una imagen de ricos ropajes bajo la que se esconde una bellísima talla románica.


El día estaba ya cayendo y pudimos contemplar un bello atardecer de otoño, acompañados de un frío que iba abriéndose paso a la caída del sol y con un cielo casi despejado de nubes. Una bella estampa para dar por terminada nuestra visita a Riaza. Pero antes de nuestra vuelta a los madriles, Begoña y Rafa nos invitaron a conocer su bonita casa donde pasan la mayoría de su tiempo de ocio en esta singular Villa. Y nos invitaron de nuevo a volver en alguna de las múltiples fiestas que se celebran en la localidad, cosa que a buen seguro haremos próximamente.


miércoles, 9 de mayo de 2012

Estuvimos en: Cementerio alemán de Cuacos de Yuste


Aquella tarde después de una fuerte tormenta, cuando estábamos recorriendo con el coche la pequeña carretera ascendente que sale desde la localidad de Cuacos de Yuste para poder visitar el famoso Monasterio de Yuste, nos encontramos de casualidad con este lugar: un cementerio militar alemán.

Nos sorprendió a ambos la ubicación del mismo, por qué estaba aquí este cementerio? la puerta estaba abierta, cogimos la cámara de fotos y animados por la curiosidad a pesar de una persistente lluvia, decidimos entrar en él a ver qué nos deparaba esta intriga.


Pronto salimos de dudas por la información que pudimos leer en el lugar: en él están enterrados la mayoría de los soldados alemanes (aviadores y marinos de la Primera Guerra Mundial y Segunda Guerra Mundial) que debido a naufragios o por derribo de sus aviones, llegaron los cadáveres a nuestras costas y tierras españolas.

El gobierno alemán, a través del Volksbund Deutsche Kriegsgräberfürsorge (organismo encargado de velar por los cementerios de guerra alemanes), decidió reunir en un único lugar los cuerpos de los soldados alemanes repartidos por España, y qué mejor lugar que éste, muy cerca del Monasterio de Yuste, donde el Emperador Carlos I de España y V de Alemania pasó los últimos días de su vida.

Las obras del cementerio se iniciaron en 1980 y ese mismo año comenzó el traslado de los cuerpos, finalizando la labor en 1983, siendo el 1 de junio de ese mismo año su inauguración oficial, con la asistencia de representantes de la Embajada Alemana, autoridades españolas y familiares de los fallecidos llegados desde Alemania.

Nos impresionó bastante que todas las sepulturas fueran iguales (cruz en granito oscuro); éstas mezcladas con los cerezos y la lluvia que no nos daba tregua, daban al lugar una mezcla de encanto y terror.


En cada cruz, figura como inscripción el nombre del soldado fallecido, su categoría militar y sus fechas de nacimiento y muerte. Destacan los 38 marinos fallecidos en el hundimiento del submarino de la Segunda Guerra Mundial U-77 frente a las costas de Calpe (Alicante), así como varios pilotos y tripulantes de la fuerza aérea alemana (Luftwaffe). Igualmente existen 8 lápidas con la inscripción "Ein Unbekannter Deutscher Soldat", dedicadas a los restos de 8 hombres cuya identidad no se conoce.




Ésta es la placa que se encuentra en el cementerio, en la cual se indica lo siguiente: En este cementerio de soldados descansan 28 soldados de la Primera Guerra Mundial y 154 de la Segunda Guerra Mundial. Pertenecieron a tripulaciones de aviones que cayeron sobre España, submarinos y otros navíos de la armada hundidos. Algunos de ellos murieron en hospitales españoles a causa de sus heridas. Sus tumbas estaban repartidas por toda España, allí donde el mar los arrojó a tierra, donde cayeron sus aviones o donde murieron. El Volksbund en los años 1980–1983 los reunió en esta última morada inaugurada en presencia del embajador de la República Federal de Alemania en un acto conmemorativo hispano-alemán el 1 de junio de 1983. Recordad a los muertos con profundo respeto y humildad.


La lluvia cada vez arreciaba más, y después de sacar unas cuantas fotos al lugar (aquí están expuestas las principales), decidimos continuar nuestro camino hacia el Monasterio de Yuste, no sin antes despedirnos respetuosamente de este lugar que acabábamos de conocer.